Recuerdo un relato que escribí hace algunos años de cuando visité Puerto Rico y coincidí con la llegada del Huracán Irma. En la entrada relato lo que observaba en la isla y de todos esos espacios que ella posee, y cómo la espera del huracán impactaba mis emociones y percepción del lugar.
Algo similar sucede al escribir en este momento porque la espera de los últimos 10 años me ha acompañado con múltiples tonalidades, muchas risas y poco llanto, gente diversa y bondadosa y lugares espectaculares que hicieron del camino y del recorrido una experiencia inolvidable.
“Un viaje ligero.” - Tres palabras que impregnaron mis textos y mis fotografías a lo largo de más de 20 ciudades y 5 países . No puedo menospreciar ninguna de ellas porque cada una tuvo su participación activa en mi Camino y en mi Historia de vida. En cada una de ellas sentí diferentes emociones -profundas y diversas - como el miedo y la incertidumbre de aquel que llega a vivir a una ciudad por vez primera y la recorre con el pecho apretado de nostalgia o con curiosidad y admiración de observar tantos y tantos espacios increíbles. La alegría de encontrar nuevos amigos y amigas, la felicidad de compartir cientos de momentos maravillosos con familia quienes me abrazaron e hicieron de mi estadía un mejor recuerdo.
Caminatas interminables, hojas otoñales, copos de nieve, intrépidas rutas en solitario, lagos, playas y ríos, ciudades interesantes, el globo aerostático, 280 atardeceres desde mi ventana (2017), 2 terremotos, 1 huracán, alrededor de 70 restaurantes, puestos de comida locales y más de 50 murales, graffitis y mucho arte callejero.
El Camino me enseñó a vivir de una manera más deliberada con menos. Me enseñó a desarrollar la intuición, a mirar más, a juzgar menos, a valorar más todo sin excepción y no perder el corazón de niña traviesa. A caminar con la emoción que da la anticipación por encontrar ese lugar que viste o leíste en alguna revista, arrojarte en su búsqueda sin brújula (ni waze)….guau, todavía siento la emoción del recuerdo vivido.
No creo haber llegado al “destino” porque tal vez no hay un destino específico aquí en la tierra. Pero debo de hacer honor al lugar en el que estoy hoy. Un “detour” que me permitirá tener nuevas experiencias desde un lugar más seguro, cómodo e independiente. Doy honor a Dios y a la vida que me permitieron llegar hasta aquí. Telerines, Debby, Rosy, Junior, Carmen, Patri, Danny, amigas y amigos claves en el viaje y a 4 niñas que me enseñaron todo! Eva, Vale, Victoria, Ariadna.



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